Cáncer de Piel: ¿Qué es y cuál es la causa?

February 8, 2018

Como el daño solar es acumulable e irreversible, las exposiciones reiteradas e indiscriminadas producen a largo plazo un envejecimiento prematuro, lesiones precancerosas y cáncer de piel.

 

Es el tipo más común de los cánceres en el ser humano. En los últimos 30 años más gente ha desarrollado un cáncer de piel que cualquier otro tipo de cáncer. En los EEUU se espera que uno de cada cinco habitantes lo desarrolle en el transcurso de su vida.

 

Una de sus causas más importantes es la exposición a la radiación ultravioleta (RUV) que proviene del sol y otras fuentes artificiales, como las camas solares.

Otras causas menos frecuentes son la exposición repetida a rayos X, la presencia de cicatrices importantes y crónicas por quemaduras severas, la exposición ambiental al arsénico y algunas enfermedades genéticas.

La historia familiar de cáncer de piel también aumenta el riesgo de padecerlo.

 

 

¿CÓMO LO PREVENIMOS?

 

El cáncer de piel es curable en la mayoría de los casos, siendo la detección temprana un elemento fundamental de un pronósitco favorable. Por eso es importante hacer un “auto examen” frecuente, observarnos para reconocer qué tenemos y notar cambios.

 

Además, visitar al dermatólogo para saber cuál es nuestro riesgo y cuál la frecuencia necesaria de control con el especialista.

 

 

SIGNOS MÁS HABITUALES QUE HACEN SOSPECHAR UN CÁNCER DE PIEL

 

-Mancha rosada o rojiza, áspera al tacto y que se vuelven cada vez más rugosa o escamosa. Se ve mayormente en las zonas de mayor exposición al sol: cara, dorso de las manos, labio inferior, cuello y orejas.

-Aparición de bultos en la piel que no cicatrizan a pesar de un tratamiento correcto.

-Herida en la piel, sangrante, costrosa, sin trauma previo evidente, que no cicatriza a pesar de un tratamiento médico adecuado.

-Lunar que cambia de coloración (tiene varios colores), sus bordes se vuelven irregulares, es asimétrico y crece (generalmente de tamaño superior a 6mm), pica o se inflama.


EL SOL Y EL CÁNCER DE PIEL

 

Hay que cuidarse también los días nublados ya que la radiación atraviesa las nubes.

Los menores de un año deben estar a la sombra con ropa liviana y sombrero, evitando el sol directo y tomando abundante cantidad de líquido para no deshidratarse y a partir de los 6 meses de vida pueden utilizarse protectores solares. Estos cuidados deben mantenerse a lo largo de toda la infancia y adolescencia.

Los lunares pueden cambiar de color con la exposición al sol y a las camas solares. Esto se observa también durante el embarazo. Pero no hay que confiarse, siempre ante un cambio hay que consultar porque puede ser indicativo de un riesgo.

Algunos fármacos (diuréticos, anti-inflamatorio, antibióticos, medicación cardiológica, etc.) pueden poner a la piel más sensible al sol.

Las personas que han recibido trasplantes de órganos o quienes han recibido quimioterapia o radioterapia deben aumentar el cuidado frente a los RUV porque su riesgo es mayor.

Hay que tener en cuenta que la arena, el agua y la nieve reflejan el sol y aumentan nuestra exposición a él y sin protección, puede traer muchos riesgos.

El daño provocado por los RUV es acumulativo, tanto proveniente del sol como de las camas solares.

 

RECOMENDACIONES

 

Usar sombrero de ala ancha, anteojos con filtro UV certificados, camisas con mangas largas, ponerse a la sombra de los árboles, sombrillas, etc.

Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas.

Usar en forma habitual cremas protectoras solares que bloqueen radiación UVA y UVB, de calidad reconocida y cuyo factor de protección solar (FPS) sea mayor a 30.

Aplicar en toda la piel 20 minutos antes de la exposición y renovarlo casa 2 horas con la piel seca o casa vez que uno sale del agua y se frota o se sea la zona.

Usar una cantidad generosa sin olvidar sitios como: orejas, empeines, labios, cuello, “pelada” de los calvos y tórax.

No olvidar la protección solar al realizar deportes.

Es primordial conocerse, hacer el “auto examen” en forma periódica. Si encontramos manchas nuevas o que se hayan modificado, debemos consultar con el dermatólogo.

 

TODO LO QUE TENES QUE SABER SOBRE NEVOS O LUNARES

 

Los lunares (o nevos melanociticos) son comunes en todas las personas.

Los nevos predominan en las zonas más expuestas al sol pero pueden localizarse en cualquier parte de la piel.

 

¿COMO SON LOS LUNARES?

Los lunares frecuentemente son de un color amarronado, de bordes irregulares y de un tamaño pequeño (menos a 5-6mm). Pueden comenzar como una mancha y con los años hacerse sobresalientes, pueden perder el color y, en ocasiones, tener pelos.

 

¿QUÉ SON LOS NEVOS ATÍPICOS O DISPLÁSICOS?

Algunos lunares tienen mayor riesgo de transformación en un cáncer de piel denominado melanoma. Los nevos atípicos (o también llamados displásico) presentan esta posibilidad.

Suelen ser de mayor tamaño (+ de 6mm), forma levemente asimétrica, varios tonos de marrón o rosados, mostrando un aspecto “raro”. Predominan en el tronco, especialmente en la espalda, pueden ser aislados o múltiples y en ocasiones verse en varios miembros de la familia.

 

¿COMO CONTROLAR LOS LUNARES?

 

Consultar a un dermatólogo ante un cambio en un lunar o mancha, o la presencia de heridas que no cicatrizan.

Observar los lunares y manchas en forma periódica: palmas y plantas, genitales, cuero cabelludo, boca, ombligo, axilas, entre otros.

Estimular estos controles entre familia y amigos.

 

PUNTOS A TENER EN CUENTA PARA UNA CONSULTA INMEDIATA AL DERMATÓLOGO:

-Aparición de un lunar o mancha nueva.

-Cambios de color en lesiones existentes (oscurecimiento, presencia de varios colores).

-Crecimiento continúo de un lunar, mancha o “verruga” en el tiempo.

-Picazón, sangrado o formación de costra sobre un lunar o herida que no cicatriza.

 

En personas de todas las edades recomendamos visitar al menos una vez al año al dermatólogo. En dermatología también prevenir es salud, ya que un control anual puede ser crucial para la detección temprana de distintas enfermedades, entre ellas el cáncer de piel, mejorando la calidad de vida y la sobrevida de nuestros pacientes.

 

Cada persona es diferente, así como lo es su piel. En EDRA contamos con un equipo de dermatólogos de excelencia, para cuidar su piel con el conocimiento y las técnicas más avanzadas y con una atención personalizada que cuide a su piel como lo que es: única.

 

LOS LUNARES Y MANCHAS EN LA PIEL PUEDEN SER UNA SEÑAL DE ALERTA.

CHEQUEALOS. CUIDÁ TU PIEL. ES LA ÚNICA QUE TENÉS.

CAMPAÑA NACIONAL DE PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE PIEL.

 

/ Solicitar una consulta médica /

 

Fuente: SAD

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